domingo, 12 de febrero de 2017

USA - Zona Oeste 2016: Día 1 - Vuelo y llegada a Las Vegas

Y... ¡Por fin! Después de tanto tiempo planeando y esperando el momento... ¡Llegó! Pisaríamos por primera vez ambos SUELO AMERICANO y nada más y nada menos que empezando por la ZONA OESTE DE EEUU. ¡Un auténtico sueño hecho realidad!

Así pues, el día de antes por la noche, ya preparados completamente. fuimos a dormir a casa de mis padres, ya que sería mi madre junto con mi hermana las que nos llevarían al aeropuerto al día siguiente por la mañana.

Volábamos de Barcelona a Washington DC, y de Washington DC a Las Vegas. El primer vuelo lo teníamos a las 11:15h, no obstante, a las 07:00h de la mañana yo ya estaba levantada y casi lista para salir, los nervios hacían que no quisiera llegar ni un minuto más tarde de lo necesario. Así que mientras se acercaba la hora que habíamos programado para salir de casa, me ocupé de revisar TODOS LOS DOCUMENTOS que teníamos que llevar, que no eran pocos…

¡Y llegó la hora! Cargamos maletas en el coche y nos fuimos hacia el Aeropuerto de El Prat. Llegamos muy bien de tiempo, con las 2h mínimas de antelación, por lo que lo primero que hicimos fue facturar las maletas, ya que llevábamos en total 2 maletas grandes a facturar y una pequeña de mano cada uno junto con dos mochilas que le daríamos la función de bolso. Una vez miramos en qué fila teníamos que ponernos para facturar, una trabajadora de United Airlines (que era la compañía con la que volábamos)  nos preguntó si viajábamos nosotros solos (y lo primero que pensé cuando nos preguntó eso fue: “¿Que nos ve cara de menores de edad o qué? Jajajajajaa”), pero no, nos explicó que tenía que hacernos unas preguntas a solas y separados de cualquiera, hasta de mi madre y mi hermana, (que esta vez habían aparcado el coche en el parking del aeropuerto porque iríamos a desayunar después) por seguridad. Alguna de las preguntas que nos hicieron era: “si nosotros éramos los únicos que habíamos hecho las maletas”, “si alguien podría haber metido algo dentro”, “si las habíamos dejado a la vista de cualquiera”, "si por algún segundo dudábamos de que podía haberla tocado alguna otra persona no sólo en el exterior, sino dentro de donde las hubiéramos hecho..”. (en nuestra casa y revisándolas en casa de mis padres antes de salir…), etc. Ya empezábamos a ver la eficacia Americana que tanto tanto había oído. Facturamos con facilidad y el chico que nos tocó nos cuadró los asientos del resto de vuelos que teníamos pendientes. Una vez todo rodado, desayunamos y cambiamos Euros a Dólares.

Así que cuando ya lo tuvimos todo, nos despedimos de la familia (¡GRACIAS! :) ) y fuimos a pasar el Control de Seguridad. Fue todo correcto y sin grandes colas. Una vez dentro y siguiendo las indicaciones para vuelos internacionales tuvimos que volver a pasar por otro control que esta vez era de Pasaporte, el chico muy majo nos preguntó que si era nuestra Luna de Miel, a lo que le dijimos que no, y me sonrío diciendo: “Ya verás que no te queda mucho ;)”, nos reímos con él y le dimos las gracias por las buenas vibraciones. Al fin y al cabo nos esperaba un día larguísimo de casi 15h de avión y lo que necesitábamos era distraernos.








Despegamos en hora y el viaje trascurrió sin incidencias. Nos dieron a escoger para comer comida vegetariana o con carne, y nos pedimos uno de cada. Hay que decir que el vegetariano estaba muchísimo más bueno, y uno de los boles tenía algo parecido a verduras al curry. Estuvo muy bien. Mucha bebida durante todo el trayecto y la pantalla era muy completa, con películas, series, vídeos, documentales, juegos… Lo único, que el frío que pegaba era… Desde entonces comprendimos que en vuelos más largos, hay que ir vestido como si fuera invierno, porque la manta que dejaban no era suficiente.

Y 9h más tarde… ¡¡¡Aterrizábamos en Washington DC!!! Ni en el aterrizaje ni en el despegue de después pudimos ver nada de la Casa Blanca o Capitolio, o algo característico de la ciudad… ¡¡¡¡Pero que no cunda el pánico!!!! La visitaremos en un futuro tampoco tan lejano así que… ¡Paciencia! 

Llegamos hacia las 14h más o menos hora americana, con unos minutos de antelación además, y lo primero que hicimos fue pasar el control de Inmigración (en total estuvimos como una hora más o menos para pasar el control), foto de cara, escáner de huellas, preguntas varias y listo, ya estábamos en EEUU oficialmente. Lo que hicimos a continuación fue coger las maletas facturadas y ponerlas en otra cinta que las enviaba al siguiente vuelo (por lo visto hay que hacerlo cuando viajas de un país fuera de EEUU a éste, pero no a la vuelta, si sales de EEUU a otro país), no sin antes que las olfateara un perro agente K9. Y una vez ya lo teníamos todo, nos tocó esperar para embarcar en el siguiente vuelo ya hacia Las Vegas.  En este vuelo nos tocó separados pero en asientos más grandes, por lo que las 5h restantes se hicieron un pelín menos pesadas, aunque sin pantalla y sin nadie con quien hablar, se nos hizo laaaaaargo… 




Pero bueno, ya iba cayendo la noche y de pronto ya estábamos en Las Vegas, y pudimos ver desde nuestra sección del avión toda la zona Boulevard iluminada. ¡¡Fue un empezar espectacular!! 

Así que aterrizamos, nos quitamos los zapatos, pasamos por el escáner de cuerpo entero, ese que te ven hasta las vergüenzas jajajajaja, y directos a buscar las maletas facturadas. La verdad es que tardaron un poco en salir pero cuando las vimos aparecer se nos pasaron todos los males xD.





Una vez con todas las maletas en mano nos dirigimos a la salida del aeropuerto para buscar los minibuses que nos llevarían hasta donde están las oficinas de coches de alquiler, en nuestro caso Álamo, y una vez allí buscamos su oficina y cogimos el coche. 




                  (Las fotos del coche son de otro día, ya que cuando llegamos a Las Vegas era de noche)


Era la primera vez que tocábamos un coche automático, así que imaginaos el show al principio que no podíamos ni salir del parking porque íbamos para adelante y para atrás sin querer… Un peligro vamos xD, pero todo salió correcto al final y recorrimos Las Vegas Blvd (la primera impresión de noche es un lujazo) hasta llegar a nuestro primer hotel de Las Vegas, el Flamingo. Tardamos un poco en aparcar, la verdad, puesto que desde mediados de mayo algunos parkings de Las Vegas, pasaron de ser gratuitos a ser de pago, entonces, muchos coches aparcaban en los parkings que aún quedaban gratuitos, como era el Flamingo, y además siendo sábado... ¡Estaba a petar! Así que tras dar vueltas y vueltas y no encontrar en el Self-parking, lo dejamos en el Valet, y nos lo aparcaron ellos.

Pasamos por recepción y nos dieron la habitación que habíamos reservado una GO DELUXE, preferimos pagar un poco más en este hotel y tener una buena habitación, que no pagar lo mismo y tener una habitación más mediocre en un hotel generalmente superior. Además que pudimos coger habitación + desayuno (cupón de 9 euros por persona a gastar por día). Al principio pensamos que quizá sería poco, pero os puedo asegurar que nosotros que realmente comemos mucho, nos dio para mucho más y todo los días nos sobraba, ¡Así que perfecto!

Subimos a la habitación y vimos las vistas que eran impresionantes. 


                           (Se ve un poco el reflejo de nuestra habitación, ya que era una cristalera)


Y en ese momento, yo cuando planifiqué este día creí que íbamos a estar tan cansados que no tendríamos ganas de nada más. Por lo que me guardé snacks del avión que nos dieron por si acaso, pero no. Después de no sé cuántas horas que llevábamos sin dormir ya, pero agotados era poco, teníamos hambre... Y ahí dije: “Mierda, yo no contaba con esto para nada, no tengo sitio donde cenar hoy xD” Y fue uno de los errores más grandes, el ir a la aventura a cenar, porque nuestro hotel estaba bien, pero sí que es cierto que en tema restauración va un poco escaso, y yo tenía sitios apuntamos para ir pero daba la casualidad de que TODOS estaban lejos para ir ese día que tampoco queríamos caminar mucho. Así que acabamos en un Restaurante del hotel Planet Hollywood que mejor ni hablamos, tanto ni hablamos que ni me quedé con el nombre de lo malo que era, pero está por la parte derecha cerca del Restaurante de Gordon Ramsey. Nos pedimos una hamburguesa, la primera estadounidense y una ensalada César. La hamburguesa no era nada del otro mundo, pero la ensalada César… Eran 4 trozos de lechuga (¡Sólo lechuga!) y un chorro de salsa César, tal cual, ¡ABSOLUTAMENTE NADA MÁS! Y el precio fue de los más caros de todo el viaje… Pagamos por ello un dinero que no le correspondía. Luego comprendí quizá que no sé si es porque eran ya las 23h de la noche y por eso no había casi nadie de gente en el restaurante o es que el sitio no merecía la pena. Me decanto más por la segunda, no sé por qué será…  Otro día cenamos en el Earl of Sandwich, y en su momento no pensé que estaría casi al lado de este restaurante al que fuimos, porque si lo hubiera sabido, hubiera caminado esa diferencia de distancia, visto lo visto…

Pero bueno, una mala experiencia no iba a hacernos decaer. ¡Estábamos en Las Vegas y con muchos días por delante para disfrutar de EEUU! Nos fuimos a la cama a descansar y pusimos el despertador, puesto que después de no dormir apenas nada durante todo el día a saber sobre qué hora nos despertaríamos si no nos pusiéramos despertador… O eso creímos… ¡Porque no fue así! Jajajaja. 

¡Pero eso en otro Post! :)

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